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martes, 23 de abril de 2013

The Adventures of Rad Gravity: fuckers con tupés intergalácticos

De la cantidad de juegos de NES que tengo, el peculiar The Adventures of Rad Gravity ocupa un espacio muy especial. A primera vista el juego puede parecer mediocre e incluso con fallos importantes. 


El aspecto sonoro es un buen ejemplo: es de las peores músicas que he oído en un juego y los FX son verdaderamente de chiste. ¿Por qué he escogido entonces al bueno de Rad para este Retro Gamikia? No lo sé, pero se ganó un sitio en mi corazón que otros juegos nunca tendrán.

Desarrollado por Interplay y publicado por Activision en 1990, pasó algo desapercibido en España mientras que en otros países aun se considera un gran juego. Básicamente nos encontramos con una aventura de plataformas a la que hay que dedicar un tiempo antes de poder apreciarla en su totalidad por todo lo que puede ofrecer.

Su argumento, por empezar por algún lado, es claramente es una parodia delirante en toda regla de las aventuras espaciales. No se toma en serio ni él mismo, buena prueba de ello son los gráficos super deformed, el cómic que podíamos encontrar en el embalaje del juego o que si dejamos quieto al protagonista lo suficiente este se girará hacia nosotros levantando los pulgares en plan
arrogante rompiendo así la cuarta pared.


A grandes rasgos y asumiendo el papel del bueno de Rad, debemos ayudar a los compuminds (unos personajillos que tienen el secreto de una biotecnología que quieren los malos) a reunirse otra vez, evitando que caigan en poder del malvado Kakos (siempre me ha resultado curioso el nombre). Todo esto saltando de planeta en planeta con unas características y ambientación totalmente distintas entre sí.

En ese aspecto, Rad Gravity sin ser un dechado de virtudes, se muestra generoso: cada uno de los ocho mundos es muy distinto y tiene su flora y fauna únicas. Recordad que estamos en 1990 y hablamos de la consola 8 bits de Nintendo, pero aun así nos encontramos con ciudades futuristas (Cyberia), basureros intergalácticos (Effluvia) o selvas (Sauria). Mención aparte merece el planeta Turvia en donde encontramos uno de los mayores atractivos del juego: la gravedad funciona al revés y debemos caminar por el techo que en realidad es el suelo. Ese nivel quedó grabado en mi corazoncito de gamer por su concepto y por lo divertido que era, pese a un control criminal.


También influye en ese grato recuerdo el inventario del personaje: pistolas, bombas, una espada laser… Una cantidad de accesorios muy a tener en cuenta y que facilitaba la labor de Rad “playboy espacial” Gravity, ya que como hemos dicho entre el control y la dificultad del juego cualquier ayuda era de agradecer. Disponíamos a la vez de un complejo sistema de passwords con el que podíamos continuar donde quisiéramos, cosa increíblemente útil debido la longitud de los niveles. Aun recuerdo el enfrentamiento final contra la nave del malvado Kakos armado con un jetpack desviando cohetes a la vez que…

En fin, no voy a destripar el apoteósico final, ya que merece la pena que intentéis haceros con él y disfrutéis como enanos cabezones intergalácticos. Lo que sí puedo prometeros es que Las aventuras de Rad Gravity no os dejarán indiferentes si le dedicáis el tiempo que se merece, siempre y cuando no te den miedo los desafíos…

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