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martes, 15 de enero de 2013

Chulazos de los de antes: Johny Jones


Si en la Semana de Rare decidí centrar mi RetroGamikia en un personaje más que un juego y basarla en Sabre Man, no veía mejor opción para mi último post viejuno para Gamikia y dentro de este especial sobre videojuegos españoles que centrarlo en nuestro Sabre Man particular: el castizo Johny Jones.

En anteriores ocasiones os hemos hablado de algún juego de Dinamic y ya os hablamos de los comienzos de nuestra idolatrada compañía, así que no creo necesario el volver a soltar todo el rollo. Primero porque a quien le interese puede pulsar este enlace e ir directamente a la entrada que escribí sobre otro genial juego (Satan) donde explicaba un poquito qué es Dinamic y como se gestó. Y segundo porque hoy vamos a centrarnos en el valiente e ibérico señor Jones. Y obviamente no me refiero a Indiana…

Saimazoom

Corría el año 1984 cuando una joven Dinamic desarrolló y distribuyó su genial Saimazoon, primera parte de la trilogía de Johny Jones junto a los no menos sorprendentes Babaliba y Abu Simbel. El argumento no podía ser más rocambolesco y extraño: nuestro aguerrido aventurero debe introducirse en la inhóspita selva para localizar cuatro sacos de café. ¿Acaso creíais que la coincidencia entre Saimazoon y Saimaza era una casualidad?

Lógicamente nuestro periplo no será un paseo y tendremos que hacer frente a varios peligros que por otro lado son normales si tenemos en cuenta que la jungla no es lugar para enclenques. Obstáculos, nativos cabreados, animales salvajes… Lo dicho, de todo menos un paseo. Además no olvidemos que la localización de los sacos es aleatoria y será necesario encontrar antes una llave para poder entrar en la cueva donde descansa uno de nuestros objetivos. Eso sí, al menos contaremos con ciertos utensilios que harán más llevadera nuestra travesía tales como canoas, machetes o picos.

La calidad de Saimazoon para el año en que se lanzó fue tal que se puede hablar del primer éxito comercial de Dinamic. Igual suerte correría Babaliba, segunda parte de la trilogía lanzada también en 1984. Esta vez debíamos explorar un castillo de nombre un tanto peculiar casi impronunciable (Hosmimumarack) para rescatar a un amigo, secuestrar a la hija de un sultán y de paso robar todas sus riquezas. Por supuesto todo esto no puede ser tan sencillo ya que el castillo está dividido en cuatro plantas infestadas de bastardos sarracenos, alimañas sedientas de sangre y trampas.

Así deberemos recorrer todo el edificio desde las mazmorras hasta los aposentos, pasando por los jardines y la cámara del tesoro, dando como resultado un mastodóntico mapeado de unas 135 estancias por visitar… Además, por si todo esto os parecía poco, una vez alcanzados nuestros objetivos debíamos regresar a la sala principal del castillo para invocar el hechizo que da nombre al juego, Babaliba, para lo cual hemos de encontrar antes las palabras mágicas.


Si no habéis tenido bastante old school ni bastante Johny Jones aún os queda lo mejor. En 1985 nos llegó el magno Abu Simbel Profanation, siendo lanzado tanto para Spectrum y Amstrad como para MSX. Recordemos que los dos anteriores sólo fueron lanzados para Spectrum, salvo Saimazoon del que en 2005 se liberó una versión MSX.

No es de necios afirmar que estamos ante al más ambicioso título de la saga ya con una Dinamic reconocida en el sector y con notable éxito allá donde fuera. En esta tercera aventura nuestro intrépido Johny Jones sufre cual Sabre-man una maldición por la que ha quedado irreconocible. Como veréis una vez más la similitud con Sabre-Man y sus juegos es más que latente. Con una pinta un tanto peculiar deberemos recorrer toda una señora tumba en Egipto para recuperar nuestra forma. Esta tumba no es otra que la que da nombre al juego: Abu Simbel.

Como espero que todos sabréis Abu Simbel (El padre de la Espiga en su idioma original) fueron unos templos construidos por Ramses II situados al sur de Egipto. Digo templos porque en realidad son dos, estando excavados en la roca. Actualmente forman parte del Museo al Aire Libre de Nubia y Asuán siendo Patrimonio de la Humanidad desde 1979.


Durante el juego no podremos usar más armas que nuestra habilidad con el joystick para esquivar y sortear mil y un peligros: goteras de veneno, trampas, serpientes, murciélagos, pirañas, momias, volcanes, saltos imposibles… Existen eso sí amuletos que nos abrirán puertas, teletransportadores y pasadizos, así como un diamante que podremos utilizar a modo de brújula para acceder al final del juego. Encontrarlo no es tarea fácil.

Por supuesto tras este genial proyecto se encontraban los no menos geniales Victor Ruiz, Snatcho, Santiago Morga y Florentino Pertrejo. Todo un equipo de cracks que también estaría involucrado en otros grandes juegos de la compañía.

Con este mi último post quiero dar las gracias a todo el equipo de Gamikia, grandes personas y mejores profesionales. Como no agradeceros también a todos vosotros que semana tras semana y durante casi un año hayáis aguantado los desvaríos de un viejo chocho como yo. Y recordad: siempre nos quedará París.

Entrada publicada en Gamikia el 13 de marzo de 2012

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