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lunes, 24 de septiembre de 2012

Análisis de Persona 3 Portable



La serie Shin Megami Tenshei desarrollada por Atlus suele mezclar el Japón actual con hechos paranormales. Además se caracteriza por presentar decisiones morales que afectan a los personajes y la trama, algo más cercano al los RPG occidentales. Se compone de varias subsagas y Persona en concreto es un intento de atraer a un público más amplio y sustituye el reclutamiento de demonios típico de otras subseries por las Personae (fuerzas interiores sobrenaturales).
 
Nada más empezar tendremos la primera de esas decisiones fundamentales: elegir el sexo del protagonista influirá en las distintas relaciones y situaciones a lo largo del juego dictadas por un calendario en donde el tiempo es un factor clave y cada día es único e irrepetible. Durante estas jornadas llevaremos la típica vida de un estudiante asistiendo a clases y haciendo exámenes, trabajando o desarrollando los social links que marcan las relaciones con los distintos personajes que conforman el juego. Esto es muy importante ya que definirá nuestras características y de cuantas Persona disponemos para la otra “parte” del juego: explorar el Tartarus combatiendo a las Sombras con nuestro grupo de estudiantes.


El título presenta un sistema de combate por turnos clásico: experiencia, dinero o armas tras cada combate, ataques físicos y mágicos elementales (hielo/Bufu, fuego/Agi, viento/Garu, electricidad/Zio, luz/Hama y oscuridad/Mudo) o ataques “límite” especiales basados en las Persona de cada luchador. 

Como protagonistas tenemos un amplio abanico de estas habilidades para elegir con distintas características y debilidades, pero nuestros acompañantes sólo dispondrán de una. En el Velvet Room podremos fusionarlas (aumentando así su variedad y dependiendo de los Social Links que tengamos obtendremos bonificaciones) así como elegir a nuestro asistente (Teodor o Elizabeth) en las misiones secundarias.
A nivel técnico no hemos de olvidar que Persona 3 Portable es la versión para PSP de un título lanzado para PS2 hace unos años aunque con cambios importantes: la exploración de la ciudad ha sido reemplazada por imágenes fijas y textos al igual que las cinemáticas (realizadas en PS2 mediante videos anime) restándole vistosidad al resultado final. Las fases del Tartarus siguen idénticas aunque con una menor calidad gráfica si la comparamos con la version de Playstation 2. Se han creado nuevas canciones si elegimos jugar como chica y aunque incluye temas vocales de una gran belleza la BSO tiene claras influencias electrónicas. También los menús han sido mejorados con respecto al original aunque nos haya llegado en inglés (textos y audio).

El juego cuenta con una duración en torno a las 100 horas de juego (5 niveles de dificultad) a lo cual hay que sumarle una rejugabilidad importante, ya que en una primera partida no podremos completar toda la trama. También tenemos unos extras apetitosos: dos niveles llamados The Paradigm Door´s y Bloque Monad más difíciles y sólo para aventureros expertos.

Pese a no estar exento de errores, Persona 3 es un grandísimo JRPG. Que no venga traducido, junto con la decisión de haber sustituido la exploración en la ciudad y sus maravillosas cinemáticas por fotos estáticas, son los mayores lastres que acarrea, pero esto último podría deberse quizá a la menor capacidad de almacenaje de los UMD de la portátil de Sony

Para quienes sepan perdonar estos dos pequeños fallos (o para quienes no conozcan su versión de sobremesa) tenemos un título largo y exigente pero que anima a continuar y a rejugarlo, algo muy de agradecer en estos días en que la pobre PSP no es que vaya sobrada de lanzamientos.


Análisis publicado en Gamikia el 17 de mayo de 2011 (Enlace)

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